El reloj dejó de ser el único juez: DAWN y la ventana que abrió la imagen
DAWN aleatorizó lo que el dogma prohibía: trombectomía entre 6 y 24 horas del inicio. El truco no fue desafiar al tiempo sino cambiar de juez: en lugar del reloj, la fisiología — pacientes con déficit grave y núcleo de infarto todavía pequeño, la firma de una penumbra que sobrevive. En esa población seleccionada, el efecto fue de los mayores de la historia del ictus (independencia 49% vs 13%, NNT ≈3) sin más hemorragia ni mortalidad. La lección tiene dos filos: la ventana existe, y existe solo para quien se selecciona bien.
Resultado principalmRS ponderado por utilidad 5.5 vs 3.4 (diferencia ajustada 2.0; intervalo creíble 95% 1.1–3.0); independencia funcional 49% vs 13% (diferencia ajustada 33 puntos; intervalo creíble 24–44; probabilidad posterior de superioridad >0.999 en ambos)