En muchas unidades, el paciente con TCE grave entra a la UCI y sale con una infusión continua de salino hipertónico programada antes de que la presión intracraneal haya hecho nada. La meta se escribe en la hoja: sodio entre 150 y 155. A partir de ahí, el turno gira alrededor de esa cifra.
| Revista · Año | JAMA · 2021 |
|---|---|
| Diseño | Ensayo aleatorizado multicéntrico, abierto, de dos brazos, con adjudicación ciega del desenlace primario, en 9 unidades de cuidado intensivo de Francia |
| Población (n) | Adultos con trauma craneoencefálico moderado a grave, con Glasgow de 12 o menos y tomografía cerebral anormal, aleatorizados en las primeras 24 horas (n = 370) |
| Intervención | Infusión continua de solución salina hipertónica al 20 % para mantener el sodio sérico entre 150 y 155 mmol/L durante al menos 48 horas, o más si persistía el riesgo de hipertensión intracraneal, además del cuidado estándar |
| Comparador | Cuidado estándar según las recomendaciones vigentes de la Brain Trauma Foundation |
| Desenlace primario | Puntaje en la escala de desenlace de Glasgow extendida (GOSE, rango 1 a 8) a los 6 meses, evaluado de forma centralizada por evaluadores cegados y analizado con regresión logística ordinal ajustada |
Deja de programar infusión continua de salino hipertónico como medida preventiva en el paciente con TCE que aún no tiene hipertensión intracraneal. Retira del protocolo la meta de sodio de 150 a 155 como objetivo por sí mismo: es una cifra intermedia sin beneficio funcional demostrado.
Adulto con TCE moderado a grave, Glasgow de 12 o menos y tomografía anormal, en las primeras 24 horas de ingreso a UCI. Es decir, el paciente al que hoy se le inicia la infusión por protocolo, no el que ya está en crisis de hipertensión intracraneal.
Esto no elimina la osmoterapia como terapia de rescate ante hipertensión intracraneal establecida o herniación inminente, que es una indicación distinta y con otra base de evidencia. Tampoco dice qué hacer con el paciente que ya venía en infusión, ni evalúa el manitol.
Aquí la buena noticia es de costo: retirar una práctica sin beneficio demostrado libera vías centrales, insumos, tiempo de enfermería y controles de laboratorio seriados. Si tu unidad tiene acceso limitado a monitorización, este resultado favorece reservar la osmoterapia para el momento en que hay un problema documentado, no para prevenirlo a ciegas.